Un día cualquiera,
te pones a leer viejas conversaciones,
no puedes creer lo absurdo de tus actos, cómo pude llorar tanto por ese par de parapléjicos emocionales.
Una con ínfulas de diva
y
otro vende humos profesional.
A ella,
no le creas,
una brújula en el triángulo de las Bermudas,
veleta le dijeron giras demasiado rápido para eso.
A el, créelo si quieres, aunque diga verdades da igual porque miente,
si dijo te amo mañana te olvida, es una pukakosina,
no hay corazón sólo fuego y dolor.
Me mirasteis a los ojos y dijisteis <te amo> en dos tiempos separados, no lo creí ni por un segundo, no me arrepiento de haberlo dudado.
los años pasaron, no quedó nada, el amor que os profesabais fue tan fútil al fin como el que decíais sentir por mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario