de ese ángel que te dejó, que no soportó ni un segundo más de dolor...
Dime que soy el diablo, un hiedra trepadora que sólo busca hacer daño.
Dime y regocijate en todos mis pecados...
Da igual yo te seguiré acompañando
Conversando, aveces también gritando.
Hoy pateando, pateándole el culo a mi amor...ah
Sabes qué?
En mi playa de cristales sangran los ojos de los bastardos.
De los acabados...
Los niños perdidos como tú y yo
Olvidados.
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